La riqueza de nuestro idioma.

por Iñaki Léonard
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La riqueza de nuestro idioma.

Soy de los que creo que pese a lo negativo que ha sido a nivel humano y económico esta pandemia a algunos nos ha venido bien para focalizar nuestra vida tanto personal como laboral y saber apreciar pequeños detalles que antes no apreciábamos o ni siquiera les habíamos prestado atención, algo bueno teníamos que sacar de esta situación en la que todavía nos encontramos y va a marcarnos durante una buena temporada.

Hoy mi artículo no se va a centrar en esto, ya que en mi caso daría para todo un libro.  

Algo que me molestó mucho durante estos últimos meses fueron las palabras con las que se intentó matar nuestro idioma, usando términos incorrectos, adjetivos inadecuados e inventado términos que no tienen ni pies ni cabeza.

«Las lenguas, como las religiones, viven de las herejías».

Miguel de Unamuno

Nueva normalidad: Pero quién tuvo la ocurrencia, que incoherencia tan grande, tan atroz.

A ver si nos aclaramos todos, si es normalidad pues es normalidad. Ni nueva, ni vieja, ni peor, ni mejor. ¡Es normalidad! Tan simple y tan sencillo.

Lo que de verdad queremos es que llegue la normalidad, así, tal cual, como era antes. No la queremos ni mejor ni peor que la anterior, ya nos habíamos habituado a ella, con sus lecciones de vida, virtudes y defectos y aprendimos a esquivar sus contrariedades y aprovechar sus oportunidades.

Queremos vernos las caras, estrecharnos las manos, abrazarnos, besarnos. ¡Queremos normalidad!

Reinventarse: Una crisis, del tipo que sea, es un punto de inflexión y uno nunca puede quedarse como estaba. Por eso, nos derrumbamos o progresamos, nos bloqueamos o nos superamos.

No podemos cambiar quienes somos, sino cambiar la forma de ser y de estar en el mundo. Para ello, uno ha de salir de su zona de confort, de su ámbito conocido y familiar. Esto genera en las personas un intenso pánico y con frecuencia una gran desasosiego.

Lo más importante que debemos hacer es cambiar nuestro modo de ver las cosas, adaptarnos a la nueva situación y rescatar nuestro instinto de superación, esto se traduce en un gran aumento de la confianza en uno mismo, que es uno de los elementos clave de cualquier éxito.

«La inteligencia es la habilidad de adaptación al cambio.»

Stephen Hawking

Tenemos un idioma tremendamente rico en adjetivos, solo debemos utilizarlos correctamente para que no nos estallen los oídos.

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