Los grandes olvidados

por Iñaki Léonard
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¿Y ahora qué?

Poco a poco, vamos dejando atrás esta jodida pandemia que tanto mal nos ha traído a todos.
Los más tocados sin lugar a duda nuestros sanitarios (todo el personal incluido) débiles, incomprendidos, muchas veces agotados psíquicamente, que se enfrentaron a un virus que nada sabían de él, al principio a cuerpo descubierto teniendo que tomar demasiadas veces la decisión de quien tenía derecho a vivir y quién no.

Se enfrentaban a diario a una batalla que sabían que tenían todas las posibilidades de perder, pero ahí siguieron luchando por cada paciente que entraba por las puertas de sus centros de salud, en una caravana inacabable de ambulancias con el personal también exhausto.

¿Dónde están ahora todos esos aplausos de las 8 de la tarde? Han vuelto a ser abandonados por un sistema sanitario con una gestión nefasta y unos profesionales increíbles.

Prometieron que no habría recortes, y no se ha cumplido, se ha gastado cantidades indecentes de dinero en construir hospitales fantasmas que en nada ha ayudado a estos profesionales.

Lo más triste de todo es que aman su profesión, pero muchos de ellos se han quedado en el camino, bien sea por la propia enfermedad, por las secuelas irreparables de tanto sufrimiento o lo que es peor por demasiados suicidios que solo los más alegados sabrán.

Ningún sanitario en la peor de sus pesadillas podría pensar que vivirían algo así, no estaban preparados para esto y se han dejado literalmente la vida por intentar salvar a cada uno de los pacientes que han pasado por sus manos. Y que no nos quede ninguna duda de que volverían a hacerlo.

Durante toda esta pandemia, por temas de salud he estado demasiado en contacto con todos estos profesionales y como he dicho en cada una de mis publicaciones en redes sociales NO HAY EPIS PARA EL ALMA. (#nohayepisparaelalma).

Recordémoslo cada vez que vayamos a nuestro centro de salud u hospital, no nos olvidemos de la empatía que LE DEBEMOS a toda esta gente (desde el personal de limpieza, hasta el cargo más importante) que se siguen jugando la vida por salvar las nuestras.

Por mi parte les estaré eternamente agradecido y aunque nunca salí a aplaudirles a las 8 de la tarde, tienen el mayor de mis respetos.

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