Mis dos grandes monstruos

por Iñaki Léonard
180 vistas
Mis dos grandes monstruos

Podría ser perfectamente el título de un libro de miedo o de aventuras infantil, pero es parte muy a mi pesar de mi día a día.

Mis monstruos no han aparecido a la vez, los he ido conociendo poco a poco. Mi primer gran monstruo se llama insomnio, lleva conmigo, no sé cuánto, ya he perdido la cuenta, desde pequeño mientras a mis hermanos los tenían que sacar de la cama porque se les pegaba las sábanas a mí en cambio me preguntaban ¿qué haces tan pronto levantado? Tendría 9 o 10 años cuando ya empecé a dormir muy poco para un niño de mi edad 5, 6 horas máximo y casi nunca seguidas, pero me levantaba con la energía de alguien que hubiera dormido 12 horas seguidas, siempre he sido puro nervio, esto se convirtió en la excusa perfecta para los médicos a la hora de diagnosticar mi falta de sueño, “tienen un hijo muy nervioso” y zanjado el problema.

Con la edad, los desórdenes de horarios, trabajaba de día, estudiaba de noche, volvía a trabajar de noche durante años en un Pub, por lo que las horas de sueño se acortaron a 3 o 4 que hasta hace bien poco eran suficientes para mi organismo.

Pasados los años normalicé más o menos mi vida, pase a trabajar de comercial por toda España y Portugal, pero el insomnio se vino conmigo, es más hasta lo rentabilicé, porque al no dormir aprovechaba para conducir toda la noche para llegar de un sitio a otro y no perder horas de trabajo.

Años después con 41 me casé y la frecuencia de los viajes no era tan constante, pero las horas de sueño seguían siendo las mismas.

Si os estáis preguntando si he ido a especialistas para tratar mi problema de sueño os diré que creo que no queda un solo especialista que no me haya visto (Neurólogos, neurofisiólogos, psicólogos, psiquiatras) todo tipo de pruebas, y medicamentos que no os nombro porque no habría espaciado suficiente para nombrarlos a todos. Como dato anecdótico me han realizado 2 pruebas del sueño que no han podido valorar porque necesitan como mínimo tres horas de sueño continuo, irónico ¿verdad?, pedir a alguien que duerme tres o cuatro horas a ratos que duerma tres seguidas y lleno de cables y electrodos.

Al final para llegar todos a la misma conclusión, es una enfermedad rara, de origen genético que no tiene cura e incluso puede empeorar con la edad.

Los que estéis leyendo esto os parecerá imposible poder vivir solo con 3 o 4 horas de sueño, pero para mí nunca había sido un problema, aprovechaba las noches para leer, ver la TV o adelantar trabajos en el ordenador.

Además he aprendido que el cerebro en casos de insomnio tan exagerados como el mío, hace micro sueños parciales de 3 o 4 segundos de sus diferentes partes para compensar la falta de descanso, por eso a veces veo en blanco y negro por un pequeño espacio de tiempo porque la parte del cerebro que gestiona el color está descansando.

Todo empezó a convertirse en un verdadero problema hace unos 4 años cuando entró en mi vida el gran monstruo, la migraña, quien las ha sufrido sabe lo que se siente, odias el ruido, la luz, la gente y solo quieres silencio y oscuridad.

Pero claro está, mis migrañas no podían ser unas migrañas normales de 4 o 5 episodios al mes, hace ya años que se han convertido en diarias desde que me levanto hasta que me acuesto, he probado todo tipo de tratamientos convencionales y experimentales (ya voy por el tercero) y sin resultados.

Dos o tres entradas a urgencias semanales con ocho o nueve goteros para lograr una mejoría de horas, acompañado con ingresos periódicos de una semana para intentar recuperar el organismo que ha pasado de estar acostumbrado a dormir 3 o 4 horas a pasar infinidad de noches en vela.

Quien conoce toda esta historia se pregunta cómo es posible vivir así.

No es fácil, al dolor propio, uno de verdad se acaba acostumbrando, al que no se acostumbra nunca es al que se genera a mi alrededor entre las personas que te quieren y se ven incapaces de poderte ayudar, además de sufrir, sin merecerlo mis constantes cambios de humor.

Se me ha pasado por la cabeza hasta la separación de mi mujer para que no tenga sufrir día a día estos problemas que a menudo vienen acompañados de desmayos con pérdidas de conocimiento.

En días de mucha desesperación también, una vez más, rondó por mi cabeza la idea del suicidio, pero tengo gente maravillosa a mi alrededor que no se lo merece, además creo que en este contexto sería una opción cobarde.

Puedo disimular frente al que no me conoce, me defiendo muy bien entre la ironía y el sarcasmo, pero no con quien convive conmigo día a día.

Las migrañas han conseguido que no pueda cubrir mis noches de insomnio con TV, ordenador o lectura, pero han despertado en mí una vieja costumbre que es escribir a mano en un cuaderno todas estas reflexiones que luego os voy contando en mi blog.

Por mi parte voy a seguir luchando, probando todo lo que me den a probar, porque estoy convencido de que al final el monstruo de la Migraña no va a poder conmigo, como buen LEO, soy terriblemente cabezota.

Alguien a quien aprecio mucho dice “No olvides que tienes derecho a tener días de mierda, pero no a encariñarte con ellos”.- Èlia Guardiola

Yo estoy aprendiendo a no encariñarme con ellos y enredándome en mil proyectos personales y profesionales que me hacen olvidar “esos días de mierda”. 

Puede que te guste también

Dejar un comentario

Al usar este formulario das tu consentimiento para el almacenaje de tus datos en este sitio.

Este sitio utliliza cookies para mejorar tu experiencia de navegación. Asumimos que estás de acuerdo con ésto o puedes rechazarlo. Genial Leer más